DESCLASIFICACIONES A LA CARTA
DESCLASIFICACIONES A LA CARTA
¡Todo el mundo atento!
Prensa: 25-2-2026
*Muere Antonio Tejero, el autor del 23F, el mismo día que Sánchez
desclasifica los documentos del golpe.
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No es fácil encontrar estas coincidencias cronológicas, que unen en día y mes un golpe de Estado y el fallecimiento de su cara más conocida, con el acceso público a los “papeles” secretos y archivos sonoros de aquel día. Los tertulianos no se resisten a reunirse y saborear un café mientras cuentan sus circunstancias en aquel 23 de febrero de 1981. Y quedamos a la hora de siempre.
Comienza a hablar el amigo José Luis en términos teleológicos (telos = meta, fin), y puesto que él ya ha llegado a su meta, en ella está decidido a esperar el tiempo necesario hasta ver desclasificados los documentos secretos de la era Sanchista. Reconoce tener cierto interés morboso. Respecto a los papeles del 23F, poco le ha sorprendido. José Luis, como el resto de los tertulianos, vivieron aquellos momentos pegados a los “transistores” y con la incertidumbre en el cuerpo.
Adolfo recuerda que en aquellos momentos se encontraba trabajando en el hospital. Se puso en contacto con su familia y fue a hablar con el director, quien le aconsejó que permaneciese en el centro, pues nadie sabía lo que podría pasar. La incertidumbre y el miedo reinaban por los pasillos.
Y es el amigo Venancio quien sorprende al resto de tertulianos al afirmar que él conoció al coronel Miguel Manchado, jefe del parque automovilístico y que proporcionó a Tejero vehículos y conductores. Cuenta Venancio que siendo un mozalbete veía más de un día aparecer a un guardia civil con dos estrellas en la bocamanga y que llegaba a la plaza del pueblo en una moto Vespa con sidecar, algo desconocido para los chavalines del pueblo. Según escuchaba de los mayores, Venancio entendió que el teniente Miguel Manchado “pretendía”, así se decía entonces de los noviazgos, a una chica del pueblo, muy guapa, por cierto. Y recuerda perfectamente que cuando llegaba el teniente y los críos nos acercábamos a contemplar la moto, el uniformado nos repartía caramelos. Y casó con la moza. Y vaya si quedaron sorprendidos el resto de tertulianos.
Termina el turno de intervenciones con Juan, que narra las circunstancias vividas aquel famoso 23F en una ciudad andaluza en la que se cumplía el dicho de “En febrero busca la sombra el perro”. Iba paseando con su hija de nueve años por el paseo de palmeras del que disfrutaban sus habitantes. En un momento, de un quiosco se elevó una voz: “¡La Guardia Civil ha entrado en el Congreso pegando tiros!”. Asegura Juan que no se lo pensó dos veces, cogió a su hija de la mano y volvió deprisa a su casa, algo que la niña no entendió. -¿Qué pasa, papá? -Ya te lo contaré.
Hacía poco que Juan había obtenido su licencia de radioaficionado clase A, con el indicativo EA7AMG. Al llegar a casa, su esposa ya estaba enterada de lo ocurrido y él conectó su emisora de onda corta para ponerse en contacto con sus colegas de Madrid, Barcelona, Valencia… Las frecuencias de radioaficionados estaban más que saturadas. Llamó por teléfono a sus padres, y no olvidará la frase de su madre: “Tranquilo, hijo, que tenemos la despensa llena”. Ella vivió la guerra civil.
Le vino a la cabeza a Juan que en esa misma mañana del 23F le había extrañado ver un convoy de camiones militares procedentes de un polvorín cercano a la ciudad y en dirección a Sevilla. Parecía claro que ya se estaba preparando algo.
En fin, que en política, como en tantas cosas de la vida, “Bien está lo que bien acaba”. Y la pregunta del millón: ¿Cuándo y cómo acabará el gobierno actual...?
Hasta otro día.
Juanma
